domingo, 11 de noviembre de 2012

LA SANTA LANZA

Conocemos su existencia por los Evangelios. San Juan nos cuenta que uno de los soldados le atravesó con su lanza el costado y al instante salió sangre y agua.
Ese soldado se cree que se llamaba Cayo CasioLongino.
Según la tradición José de Arimatea recogió todas las reliquias de Jesús, entre ellas la Lanza.
En el año 1492, como nos cuenta Andrés Bernáldez, el turco Bayaceto, emperador de Constantinopla, envió al Papa Inocencio VIII, el hierro de la Lanza con el que Nuestro Señor Jesucristo fue herido.
Para su recepción el Papa organizó una gran procesión y poniéndose de rodillas tomó en sus manos una caja de oro donde venía la lanza. El Papa la trasladó hasta la Iglesia de San Pedro. El hierro estaba un poquito despuntado. Esto podría deberse a que algún dueño anterior le habría quitado un trozo.

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