domingo, 23 de octubre de 2016

UNA HISTORIA PARA EL DÍA DEL DOMUND: JUAN FERNÁNDEZ





Nació en Córdoba sobre el año 1526 y murió en Japón en el año 1567. Trabajó en su juventud como comerciante de seda y llegó hasta Lisboa por motivos de su trabajo.

Allí visitó una iglesia de los jesuítas y pidió ingresar en esa orden. Le contestaron que para ello debía superar una prueba. Esta consistía en montar en burro y pasear por las calles de Lisboa, pero en el burro debería ir montado al revés, es decir, mirando al rabo y no a la cabeza. Esto era para hacer el ridículo y que se sintiera humillado delante de toda la población.

Después de superar la prueba ya lo dejaron entrar. Viajó a la India en un barco portugués y desde allí, junto a San Francisco Javier y un valenciano se dirigió a Japón. En ese país aprendió el idioma japonés para poder hablarles de Dios. Escribió una gramática y un diccionario en japonés-español para facilitar el idioma a otros misioneros que llegaron después.

Un día, cuando estaba hablándo de Jesús a un grupo de japoneses, uno de ellos le escupió, él se limpió y siguió explicando como si nada hubiera pasado. Al ver esta señal de humildad, uno de los japoneses pidió que lo bautizaran.

En uno de sus escritos hablaba de las celebraciones que hacían en Japón de la Semana Santa y de los pasajes bíblicos que representaban mediante obras de teatro.

Murió de tuberculosis pulmonar debido a la vida tan dura que llevaba. En sus últimos momentos rezó en japonés. Estaba rodeado de compañeros jesuítas y de japoneses cristianos que le besaban y regaban con lágrimas sus pies.

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