lunes, 1 de febrero de 2010

SANSÓN


En Israel vivía, hace ya muchos años, un hombre llamado Manoa que no tenía hijos.
Él y su mujer rezaban a Dios para que les concediera uno. Se le apareció un ángel a la esposa de Manoa y le dijo que tendría un bebé muy especial.
También se le apareció al esposo diciéndole que ese niño nunca debía cortarse el pelo, ni beber alcohol, ni comer ciertos alimentos porque sería un juez que gobernaría Israel.
Cuando Sansón creció se convirtió en el hombre más fuerte del mundo, tan fuerte que una vez luchó con un león y lo venció.
El secreto de su fuerza estaba en su larga melena.
Él se lo dijo a una mujer llamada Dalila que era del pueblo de los filisteos, sus enemigos.
Dalila avisó a otras personas y cuando Sansón dormía, le cortaron el pelo.
Sansón quedó sin fuerza y todos se burlaban de él. Los filisteos se lo llevaron y lo metiron en la cárcel. Allí estuvo un tiempo y el pelo empezó a crecerle de nuevo.
Un día que lo trasladaban al templo para burlarse de él y como había recuperado su fuerza, se apoyó en dos columnas y el templo cayó convirtiéndose en  unas ruinas.

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