martes, 8 de noviembre de 2016

CUÉNTAME... VENCIÓ EL AMOR

Durante la invasión de los ejércitos de Napoleón en España, el jefe de una partida de guerrilleros españoles cayó prisionero del general Dupont. Lo encerraron en el sótano del Ayuntamiento de un pueblecito de Andalucía, habilitado como prisión, en espera de fusilarlo al amanecer del día siguiente. 
Dos mujeres llegaron a la presencia del general francés y le suplicaron que las dejara ver al prisionero.
El general dio permiso con la condición de que entrase primero una y luego la otra. Seguidamente llamó a un oficial que sabía castellano y le ordenó que escuchara en otra habitación lo que hablaban.
Entró la más joven, que era la esposa del prisionero. Al verla éste, dijo con ternura:"A qué vienes, María?". Ella le dijo: "¡Vengo a morir contigo! Ante el altar de la iglesia de nuestro pueblo juramos amarnos para siempre. Los dos somos uno y por eso quiero acompañarte hasta la muerte".
El oficial francés informó al general del diálogo del prisionero con su esposa. Éste, asombrado, dijo con seriedad que la trataran con respeto.
Cuando entró la segunda mujer, el prisionero dijo emocionado:"¡Madre!". La valiente mujer le dijo: "Vengo a salvarte". Quería que su hijo se vistiese con sus ropas y huyera dejando a ella en su lugar. El hijo le dijo que aquello era imposible.
El oficial se lo contó al general. El general preguntó: "¿Qué mujer es esa?". "Es su madre", respondió el oficial.
El general se sintió abrumado ante tanto amor y dijo al oficial: "Dile a esas dos mujeres que salgan y que el prisionero las acompañe libremente".
Al amanecer del día siguiente no hubo fusilamiento. El prisionero salió libre de la prisión militar.

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